Menuda ruta ha elegido Pepelu para debutar como veretón: Bienvenido !
PP Rey, Dani, Alberto, Felix: Ya tenemos otro que habla vuestro idioma: No veas como subía Angel las duras rampas de Las Alturas !!!

En Juana Díaz nos tropezamos con Juan, el vecino de Miguel Dora (al que mando un saludo) y le invitamos a unirse a las salidas veretonas.
Por el Camino de las Cumbres llegamos al colegio ECOS y a partir de aquí empezaba la aventura por terreno desconocido para todos.
Empezamos a bajar siguiendo el trazado del límite del Termino Municipal de Marbella hacia el Este.
Tras salir de las urbanizaciones y para evitar un cortafuegos de pendiente imposible, tomamos una vereita casi perdida ante el avance de las hierbas y matorrales, ciclable casi al completo, lo que pasa es que algunos son muy exagerados y enseguida se echan la burra al hombro...
Alcanzamos así la parte más alta de Calahonda y seguimos bajando una vereita con bastnte pendiente y piedra suelta por dónde pasamos a 2 guiris que paseaban su perrito y que nos miraban con la boca abierta..

De esta guisa alcanzamos la Ermita del Rocío. El santuario está situado en la cima de una colina con unas vistas magníficas de Cabopino al sur y todo el camino de las Cumbres que hemos transitado al noroeste.
Por la vertiente oeste de la ermita tomamos el camino que baja en pronunciadísima pendiente con piedra suelta y regueros que nos obligan a echar pie a tierra unos 300m. La torre es la más alta del litoral malagueño, con 16 m. de altura. Esta almenara sirvió a los árabes y cristianos para vigilar las costas. Data de 1497. Se encuentra ubicada en una de las joyas naturales de Marbella: el precioso paraje de las
Dunas de Artola, declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía.

A partir de aquí, y aprovechando la bajada de la marea, nos adentramos en la playa buscando el terreno más firme de la orilla que nos debería permitir transitar por la playa hasta Marbella.
En el primer tramo, más que arena el suelo es una amalgama de piedras pequeñas y conchas rotas, lo que lo convierte en terreno blando y difícil para la bici, porque los neumáticos se clavan…
Hay que emplearse a fondo tirando de técnica y fuerza para poder avanzar por este terreno, en el que algunos deciden tumbarse a tomar el sol…

Si “Rabopino” es una playa nudista, se debe, en parte, a que tiene barreras naturales que dificultan su acceso, como esta zona de rocas, uno de los pocos sitios dónde tuvimos que bajar.

Llegamos así a la que pensábamos era la Torre de las Cañas, dónde el suelo es pedregoso durante unos 100m , osea, no ciclable.
La gente nos miraba, sorprendidos de ver a un grupo de ciclistas en este sitio.
Pero Dani, incansable y demostrando su pericia, busca alternativas y se atreve con el arrecife costero. Sierra Bermeja al fondo.

Nueva sorpresa: el mar se ha comido la playa y prácticamente baña las casas de primera línea, lo que nos obliga a rodearlas…
… Y fijaos dónde estaba la Torre de las Cañas !! jajajajajaja
A partir de aquí el suelo se transforma una vez más, pero esta vez para bien: aparece la arena fina compactada por el agua, que ha desaparecido por la bajada de la marea.
Ahora si: entramos en una zona dónde se puede rodar, no sin esfuerzo, a 20 kms / hora, ayudados sin duda por el viento de levante que llevamos a la cola todo el tiempo. Otro gallo nos habría cantado si la brisa hubiera soplado de poniente…
Pasamos de largo por la Torre del Real de Zaragoza, que no es otra que la que hay en la residencia tiempo libre.
Angel impuso su ritmo y los demás intentamos acoplarnos. El grupo se estiró, según las fuerzas que iban quedando.
El terreno es exigente y no permite descanso. Si dejas de pedalear con fuerza la arena “engulle” la inercia que llevas rápidamente.
Además, continuamente tienes que ir corrigiendo la trazada, buscando la zona dónde la arena esté más dura, pero sin meterte en el agua !!
Pero el esfuerzo merece la pena. El marco es incomparable: a la izquierda las olas y la inmensidad del mar, enfrente, al fondo, Marbella y las Sierras Bermeja y Blanca y a nuestra derecha van pasando, poco a poco, todas las dunas, los chiringuitos, las casas…
Alcanzamos por fin la desembocadura de Río Real, que vertía un poco de agua al mar. Punto de reagrupamiento al que fueron llegando los veretones.
Siguiendo el consejo del Llanero, en este punto decidimos abandonar la fantásticas Playas de Marbella
Tras 10 kms de pedaleo y subir a por la última torre del día, la de Río Real.
Disfrutamos de un día de bicis estupendo, con una temperatura ideal y a las 1130 en casa.
La ruta ayuda a comprender el significado y la esencia de la BTT, pues se transitan todos los terrenos: un poco de asfalto, carriles, vereas, tierra, piedra, arena, agua, montaña, playa…
Sólo faltó un tramo con barro para que fuese redonda.
Y desde el punto de vista de interés paisajístico – cultural, igualmente una ruta muy completa que os recomendamos desde La Vereita para descubrir algunos de los tesoros de nuestro pueblo.
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Y recuerda
Nos vemos en la verea
JC
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